Alfonso Gumucio

 


Fotografía propiedad del autor

 
 
 
 
Esbozo biográfico
 
Alfonso Gumucio, (Bolivia, 1950).Es narrador, poeta, ensayista, fotógrafo, cineasta y especialista en comunicación para el desarrollo.
Es un especialista en comunicación para el desarrollo con experiencia en África, Asia, América Latina y el Caribe. Trabajó durante siete años en el UNICEF en Nigeria y en Haití, y como consultor internacional de la FAO, el PNUD, la UNESCO y otras agencias de las Naciones Unidas. Fue Director de "Tierramérica", un proyecto regional de PNUD/PNUMA sobre desarrollo sostenible, y asesor de comunicación de Conservación Internacional (Washington). Su trabajo como consultor lo ha llevado a familiarizarse con temas diversos: derechos del niño, poblaciones indígenas, arte y cultura, derechos humanos, organización comunitaria, salud y desarrollo sostenible.
Su principal experiencia sobre el terreno incluye también países como Burkina Faso, Bangladesh, Etiopía, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, México, Guatemala y Bolivia, su país de origen.

Es autor de varios estudios sobre comunicación y de varios libros de poesía y narrativa. Sus artículos y ensayos breves han sido publicados por más de un centenar de revistas y periódicos, principalmente en América Latina. Como cineasta ha dirigido documentales sobre temas culturales y sociales, y realizado varias exposiciones fotográficas.
Su testimonio La máscara del gorila obtuvo en 1982 el Premio Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes en México. Es autor de la primera Historia del Cine en Bolivia (1983) y de un estudio biográfico: Luis Espinal y el Cine (1986). Varias de sus obras han sido publicadas en francés y en inglés: Bolivie (1981), Les Cinemas d’Amérique Latine (1981) y Popular theatre (1995). Sus cuatro libros de poesía son: Antología del asco (1979), Razones técnicas (1980), Sobras completas (1984) y Sentímetros (1990).
Desde 1997 participa en la iniciativa "Comunicación para el Cambio Social" de la Fundación Rockefeller.
Es autor del libro  Haciendo Olas: Historias de Comunicación Participativa para el Cambio Social, publicado en el 2001 por la Fundación Rockefeller.

 
Selección Poética
 
Polvo negro
Camino con un agujero
en el pecho y en el bolsillo
más grave, siento mi piel quemada
una carta desgarrada, una llave fría
una estampilla burbujeante.

Recorro un pasillo de hambre
una penumbra que inventa
con fría lógica
siete puertas blancas condenadas.

Medianoche en las uñas
y en los ojos hollín
pelusas de carbón, polvo negro
que mi puño apretado advierte
que mi cuello áspero, que mi camisa
que mi nariz cerrada advierte.

Advierte el polvo negro
que burla el aire espeso
el verano fugitivo
en tumbos de campana
círculos de relojero
espirales de agua pesada
desde una torre blanca aún
se me cae encima sin remedio
el polvo negro que mi pecho advierte.
 
 
Trizas
No queda mucho, apenas
romper el último poema, éste
cadáver de caimán lleno de humo
a las cuatro de la mañana no revive, hay
que dejarlo caer en pedacitos
en el baño, tirón de cadena y de gatillo
que se lo trague
el vientre podrido de la tierra
que escriban esta vez las cloacas
su fétido poema.

Pero no es fácil
andar trizándose los dedos
en púas, relámpagos y versos.

Lo sé desde mi asombro infinito
desde mi dolor ancestral
no se puede rasgar dos veces
la misma cuerda al rojo vivo
acallar el mismo convulsionado latido
seamos sinceros, poetas, es falso
que nos rompamos desde adentro
que en medio de la noche
rasguemos pap[i]eles dolorosos.
 
 
Test
¿Qué es Bolivia?
¿Un conglomerado de cadáveres?
¿Un colectivo lleno de militares?
¿Una masa enorme de tierra silenciosa?
¿Una planicie de rostros terrosos?
(Impasibles miradas cansadas de esperar)
¿Una altitud de cartón-piedra?
¿Una caída vertical de la pobreza a la nada?
¿Un grupo de niños pijes de anchas corbatas?
¿Una cadena de resentimientos y mentiras?
¿Un puñado de crímenes detrás de la basura?
¿Un niño muerto en una caja de zapatos?
¿Un libro de poemas que arde porque sí?
(Porque invade la sangre de quien lo lee)
¿Un escritorio, dos escritorios, tres escritorios?
¿Una tienda de campaña?
¿Una lluvia pasajera?
¿Un costal de títeres quemados?
¿Un periodista que siempre cae parado?
(Como trípode con un rollo de dólares
que le alegra el ano)
¿Una página menos, siempre tan lejos
de la historia?
¿Un grupo de universitarios confundidos?
¿Un poema, dos poemas, este poema?
Escoja solamente diecinueve respuestas.
Ni una menos.
 
Lista de Cosas que No Entiendo
Una golondrina rayando el cielo.
Tanta música en los bosques.
La humedad de un látigo de sauce.
Sus lágrimas, su aspecto acongojado.
Una hilera de palomas idénticas
sosteniendo el alero de un tejado.
Una estatua más hermosa mutilada.
Un balcón que se descuelga quejumbroso.
El rocío, los charcos, las ranas.
Las estampillas que van y vuelven
cargadas de promesas.
Un callejón vacío y en el fondo
no tanto, en último plano
la primera estrella de la noche.
El frío de un limón que me desgarra.
La arena que llena tu busto dormido.
La imperfecta pieza de cuarzo salvaje
en que te miro. Tus sonrisas varias.
No entiendo, no entiendo nada.
Vamos a ver. ¿Para qué
tantas cosas inútiles?
¿Cómo justifican su existencia?
No entiendo esta infinita
variedad de sutilezas.
La piel blanca de la nieve
que acabo de herir, la sangre que brota
de mi labio partido, partidos
tus muslos, tu humedad, partida
tu
y lejos.
 
 
Albañil
Al que madruga
no lo ayuda nadie. Solo,
con su pan bajo el brazo
con su manzana brillante en el bolsillo
con las rodillas que le suenan
llena la calle vacía,
a las seis de la mañana
ladrillo sobre ladrillo asegura
con las manos partidas cementosas
la manzana madura de mañana.
 
 
Refrán
El que a hierro mata
tiene cien años de perdón.
Al menos, tiempo de sobra
para gozar estafas millonarias,
malversar la memoria,
limpiar la sangre seca
en el libro arrugado de la historia,
recibir incluso algún honor,
un cóndor desplumado,
homenajes póstumos, varios.
 
 
Máquina de Escupir
Voy a echarle leña negra a este papel
que tan blanco se cree.
Voy a marcarle la cara
con fierro y con carbón
para que el gesto se imprima rabioso
y la palabra no se caiga,
exhiba su pose extravagante,
atrapada entre resortes vencidos
crea que vive todavía
cadáver rígido de tinta seca.
 
 
Horizonte
He cambiado de piel tres veces
Me ha costado darle la vuelta al mundo
Para llegar al punto de partida
Mis piernas me sostienen mejor
Tengo una cicatriz en el pecho
Más bien una costura, un bolsillo roto
Acceso directo al corazón
Estoy de regreso de mí mismo
Noches enteras buscando una estrella fugaz
Que me conceda un deseo
Nada extravagante
Tan sólo la habilidad de reconocer
La verdad de la mentira
Es otoño aún y los días son largos
La luz se recuesta cálida sobre la montaña
Quiero decir que el horizonte se distingue
¿El horizonte es una línea firme?
¿Es una pintura mural que cambia cada día
Movida por tempestades de color?
¿Hay un atajo para llegar al horizonte?
Quizás sirva de algo haber adquirido
Una cicatriz en el pecho
Una costura de piel y nervio
Una entrada directa al corazón
 

 

 
 

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